Nuestras soluciones en packaging

12-03-2020

Sustituir el plástico por otro material incrementa los impactos ambientales

Se precisa el triple de materias primas y se triplican las emisiones de CO2

Sustituir el plástico por otro material incrementa los impactos ambientales

La principal razón es que los plásticos son mucho más ligeros que otros materiales alternativos, como el papel, el cartón, el vidrio, el metal o la tela. Si se pudieran sustituir los envases de plástico por otros envases de esos materiales, el impacto ambiental sería mucho mayor: más del triple de materias primas (24 veces en el caso del vidrio), más del doble de consumo energético para producirlos y reciclarlos, y casi el triple de las emisiones de CO2.

La propia Greenpeace también reconoce que la sustitución de plásticos por otros materiales puede ser contraproducente, en el informe Tirando el futuro: las empresas ofrecen falsas soluciones a la contaminación por plásticos, que analiza el problema de sustituir los envases de plástico por otras alternativas supuestamente más respetuosas con el entorno natural.

Más consumo responsable

Como solución al problema de los residuos de plástico, EsPlásticos plantea cinco puntos: mejorar el consumo responsable de cualquier material, sin sustituir el plástico por materiales que agraven más el cambio climático y no solucionan el problema de las basuras; continuar la labor de educación y concienciación; innovar: ecodiseño de productos, aún más reciclables y nuevas formas de reciclado, como los químicos, ahora en demostración; incrementar el control del residuo y potenciar los sistemas de recogida; y herramientas para promover la demanda de materiales reciclados, como las denominadas compras verdes y legislación.

En este último punto, la entidad alerta de que la reciente normativa europea contra los plásticos de un solo uso -la Directiva 2019/904-, se aprobó tan rápidamente que no se analizaron adecuadamente sus impactos sobre el medio ambiente o sobre la unidad del mercado y la competencia.

 

By: elEconomista.es

Comparte esta noticia:

Facebook LinkedIn Twitter